True story: mis primeros pasos en las rutinas de movimiento

Escrito por

Lucía Aycart

16/11/2018
© Cortesía de Slings.

Así es cómo esta nueva práctica deportiva, la Cultura del Movimiento, me ha ayudado a conocer mejor mi cuerpo, a prevenir lesiones, y a mejorar mi fuerza, movilidad y coordinación.


Siempre he realizado mucho ejercicio y desde pequeña destacaba en deportes. Pronto comencé a nadar y a jugar al waterpolo, llegando a competir nacional e internacionalmente. En la adolescencia decidí enfocarme más en los estudios y en la moda, y esto me llevó a realizar otro tipo de deportes como spinning, step, pesas, running, boxeo… Siempre deportes de sudar, ¿te suena?

Juan Nieto (@juaninguiso) en plena clase de movimiento con Lucía Aycart.

Las disciplinas como yoga, pilates y las relacionadas con el movimiento no me parecían útiles para mis objetivos y tampoco me gustaban, hasta que hace dos meses conocí Slings, decidí darle una oportunidad y probar nuevos métodos que me iban a proporcionar más flexibilidad y fuerza, y además me ayudarían a prevenir lesiones o a no recaer en ellas (sobre todo las relacionadas con la espalda). A día de hoy practico rutinas de movimiento dos veces a la semana y me encanta. Ya voy notando progresos y, sobre todo, consigo hacer cosas que antes era incapaz, como es el pino o poder colgarme de una barra.

"Nuestra filosofía es disfrutar del proceso en sí mismo y aceptar los beneficios como un resultado inevitable de su evolución como practicantes de movimiento”, Juan Nieto (Slings).


★ PERO, ¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO? 

Juan Nieto, fundador de Slings y profesor de movimiento, nos explica el proceso que realizan sus alumnos y los beneficios que obtienen de esta práctica:
“Una de las cosas que más disfruto de mi trabajo es observar cómo los alumnos progresan con gran eficacia tras iniciar un proceso de exploración de movimiento conmigo. Llevar casi 20 años enseñando movimiento, me ha permitido identificar aquellos ejercicios que no son eficaces en la progresión de mis alumnos, y seleccionar aquellos otros que realmente permiten que mis alumnos progresen. Entender qué es lo importante y qué es superfluo es una de las claves para que un entrenamiento permita que los alumnos consigan sus metas. Cuando eliminas todo el ruido que existe habitualmente en el mundo del fitness, te das cuenta de que es posible generar beneficios muy grandes y rápidos si sabes lo que estás haciendo y por qué lo estás haciendo. Pero para mí lo más importante no es solo el cambio que se produce a nivel físico. Si el proceso de aprendizaje de movimiento es el adecuado, los alumnos empiezan a entender el porqué de las tareas de movimiento que se proponen, y dejan de seguir instrucciones pasivamente para comenzar a resolver y descubrir por ellos mismos cuáles son los movimientos más eficaces, y cuales son las carencias que les impiden progresar hacia cotas más altas. Por tanto, mi trabajo es el de educar y guiar a mis alumnos para que ellos mismos descubran el proceso de entrenamiento que ellos quieren y necesitan. Sin ese proceso de aprendizaje, la única motivación es la del mantenimiento de la salud y motivaciones estéticas, pero generalmente no existe ningún interés en el proceso. Mucha gente solo hace ejercicio por el resultado y, por esa razón, en ocasiones es difícil adherirse al ejercicio y las personas terminan abandonando. Nuestra filosofía es disfrutar del proceso en sí mismo y aceptar los beneficios como un resultado inevitable de su evolución como practicantes de movimiento”.

Work in progress: Lucía Aycart en clase de movimiento con Juan Nieto.

★ LO MEJOR DEL MOVIMIENTO

Volviendo a mi #TrueStory, lo que más me ha sorprendido es que las clases son muy dinámicas y en absoluto aburridas, que esto era algo a lo que yo tenía mucho recelo, ya que las técnicas del movimiento se relacionan todas con la tranquilidad y la meditación, y en este caso no es así: el tiempo pasa volando y el progreso se nota muy rápidamente, lo que motiva a continuar y a proponerse nuevos objetivos.
Lo mejor del movimiento son las nuevas sensaciones. Sí, sensaciones de poder hacer con tu cuerpo cosas que no te imaginabas y poder obtener de ti mismo cualidades que no sabías que tenías. Yo ya me noto más ligera después de dos meses y he conseguido mantener una mejor postura que hace que todo me resulte más liviano. Gracias a los ejercicios de movimiento, a la hora de practicar otras rutinas deportivas en el gimnasio, tu cuerpo automáticamente se corrige para obtener la postura correcta, evitando posibles lesiones.

El balance de haber incluido el movimiento en mi rutina deportiva es absolutamente positivo. Estoy muy contenta de haber comenzado con esta nueva técnica con la que voy obteniendo buenos resultados, conociéndome a mí misma físicamente y evitando posibles dolores provocados por el ejercicio físico y también por la (mala) postura diaria, además de pasármelo muy bien, como podéis ver en las imágenes que ilustran este artículo.
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